14/04/2026 09:54 (UTC)
Con apenas 135.309 habitantes y con una extensión de 14.804 kilómetros cuadrados, la provincia de Teruel es la décima más grande de España y la más despoblada. Teruel es un lugar aislado, recóndito, enclavado en su accidentada geografía, pero sin imponerse a ella. Un espacio donde pocos municipios concentran la mayor parte de la población, pero que se resiste a morir.
Recorrer la cartografía turolense por carretera es adentrarse en reductos de autenticidad alejados del ruido y la masificación. Sus pueblos defienden su esencia autóctona y sus tradiciones, salvaguardadas por aquellos que se quedaron; y abrazan lo nuevo, traído por aquellos que se fueron y que, inevitablemente, regresan. Albarracín, el pueblo que eclipsa al resto.Casas cubiertas por una cal colorada por el óxido de hierro, balcones colgantes de madera, verjas de forja en las ventanas y estrechas, empinadas y empedradas callejuelas; conforman Albarracín. Un pueblo aferrado a un promontorio a 1.182 metros de altura resguardado tras una muralla desde hace más de mil años. Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1961 y reconocido como uno de los más bonitos de España, lo mejor de este pueblo de la comarca de la Sierra de Albarracín es perderse por su casco histórico y, en el recorrido, visitar sus imprescindibles: la Catedral (joya del gótico aragonés), el Palacio Episcopal, el...
Con apenas 135.309 habitantes y con una extensión de 14.804 kilómetros cuadrados, la provincia de Teruel es la décima más grande de España y la más despoblada. Teruel es un lugar aislado, recóndito, enclavado en su accidentada geografía, pero sin imponerse a ella. Un espacio donde pocos municipios concentran la mayor parte de la población, pero que se resiste a morir.
Recorrer la cartografía turolense por carretera es adentrarse en reductos de autenticidad alejados del ruido y la masificación. Sus pueblos defienden su esencia autóctona y sus tradiciones, salvaguardadas por aquellos que se quedaron; y abrazan lo nuevo, traído por aquellos que se fueron y que, inevitablemente, regresan. Albarracín, el pueblo que eclipsa al resto.Casas cubiertas por una cal colorada por el óxido de hierro, balcones colgantes de madera, verjas de forja en las ventanas y estrechas, empinadas y empedradas callejuelas; conforman Albarracín. Un pueblo aferrado a un promontorio a 1.182 metros de altura resguardado tras una muralla desde hace más de mil años. Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1961 y reconocido como uno de los más bonitos de España, lo mejor de este pueblo de la comarca de la Sierra de Albarracín es perderse por su casco histórico y, en el recorrido, visitar sus imprescindibles: la Catedral (joya del gótico aragonés), el Palacio Episcopal, el...
Con apenas 135.309 habitantes y con una extensión de 14.804 kilómetros cuadrados, la provincia de Teruel es la décima más grande de España y la más despoblada. Teruel es un lugar aislado, recóndito, enclavado en su accidentada geografía, pero sin imponerse a ella. Un espacio donde pocos municipios concentran la mayor parte de la población, pero que se resiste a morir.
Recorrer la cartografía turolense por carretera es adentrarse en reductos de autenticidad alejados del ruido y la masificación. Sus pueblos defienden su esencia autóctona y sus tradiciones, salvaguardadas por aquellos que se quedaron; y abrazan lo nuevo, traído por aquellos que se fueron y que, inevitablemente, regresan. Albarracín, el pueblo que eclipsa al resto.Casas cubiertas por una cal colorada por el óxido de hierro, balcones colgantes de madera, verjas de forja en las ventanas y estrechas, empinadas y empedradas callejuelas; conforman Albarracín. Un pueblo aferrado a un promontorio a 1.182 metros de altura resguardado tras una muralla desde hace más de mil años. Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1961 y reconocido como uno de los más bonitos de España, lo mejor de este pueblo de la comarca de la Sierra de Albarracín es perderse por su casco histórico y, en el recorrido, visitar sus imprescindibles: la Catedral (joya del gótico aragonés), el Palacio Episcopal, el...
Con apenas 135.309 habitantes y con una extensión de 14.804 kilómetros cuadrados, la provincia de Teruel es la décima más grande de España y la más despoblada. Teruel es un lugar aislado, recóndito, enclavado en su accidentada geografía, pero sin imponerse a ella. Un espacio donde pocos municipios concentran la mayor parte de la población, pero que se resiste a morir.
Recorrer la cartografía turolense por carretera es adentrarse en reductos de autenticidad alejados del ruido y la masificación. Sus pueblos defienden su esencia autóctona y sus tradiciones, salvaguardadas por aquellos que se quedaron; y abrazan lo nuevo, traído por aquellos que se fueron y que, inevitablemente, regresan. Albarracín, el pueblo que eclipsa al resto.Casas cubiertas por una cal colorada por el óxido de hierro, balcones colgantes de madera, verjas de forja en las ventanas y estrechas, empinadas y empedradas callejuelas; conforman Albarracín. Un pueblo aferrado a un promontorio a 1.182 metros de altura resguardado tras una muralla desde hace más de mil años. Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1961 y reconocido como uno de los más bonitos de España, lo mejor de este pueblo de la comarca de la Sierra de Albarracín es perderse por su casco histórico y, en el recorrido, visitar sus imprescindibles: la Catedral (joya del gótico aragonés), el Palacio Episcopal, el...
Con apenas 135.309 habitantes y con una extensión de 14.804 kilómetros cuadrados, la provincia de Teruel es la décima más grande de España y la más despoblada. Teruel es un lugar aislado, recóndito, enclavado en su accidentada geografía, pero sin imponerse a ella. Un espacio donde pocos municipios concentran la mayor parte de la población, pero que se resiste a morir.
Recorrer la cartografía turolense por carretera es adentrarse en reductos de autenticidad alejados del ruido y la masificación. Sus pueblos defienden su esencia autóctona y sus tradiciones, salvaguardadas por aquellos que se quedaron; y abrazan lo nuevo, traído por aquellos que se fueron y que, inevitablemente, regresan. Albarracín, el pueblo que eclipsa al resto.Casas cubiertas por una cal colorada por el óxido de hierro, balcones colgantes de madera, verjas de forja en las ventanas y estrechas, empinadas y empedradas callejuelas; conforman Albarracín. Un pueblo aferrado a un promontorio a 1.182 metros de altura resguardado tras una muralla desde hace más de mil años. Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1961 y reconocido como uno de los más bonitos de España, lo mejor de este pueblo de la comarca de la Sierra de Albarracín es perderse por su casco histórico y, en el recorrido, visitar sus imprescindibles: la Catedral (joya del gótico aragonés), el Palacio Episcopal, el...
Contenidos del Reportaje:
Vista de la Plaza Mayor de la localidad turolense de Albarracín. EFE/Juana Benet.
La villa turolense de Mora de Rubielos al atardecer. EFE/María Marco Campos
Asistentes al acto de Romper la Hora de Viernes Santo en Calanda, Teruel. Efe/Antonio García.
Vistas panorámicas de la villa de Aliaga (Teruel) y su Parque Geológico. Foto: Juan Joaquín Marqués Garzarán.
Vista parcial de las celosías del Portal de las Monjas, adosada al convento de las Agustinas, en Mirambel (Teruel). EFE/Juana Benet.
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