15/04/2026 14:16 (UTC)
Pau Mompó Alberola
El haitiano Junior Scheldeur es desde junio de 2024 el entrenador del Cibao FC, con el que lidera la liga dominicana de fútbol gracias al "trabajo duro y la resiliencia", que le han servido para llevar al equipo a jugar la Copa de Campeones de la Concacaf, algo que no ocurría desde 2018.
Tras pasar unos años como asistente del primer equipo del Cibao, en junio de 2024 le llegó su gran oportunidad: ser el entrenador principal. Scheldeur (1988) ha conseguido una Liga (septiembre 2024), dando continuidad a los campeonatos conseguidos por el Cibao en 2021, 2022 y 2023.
Además, a sus órdenes, el equipo alcanzó la final de la Copa Caribeña de Clubes de la Concacaf (2024), lo que le permitió jugar la Copa de Campeones, un torneo internacional que no disputaba desde 2018.
En la Copa de Campeones de la Concacaf, Cibao logró un empate, que consideran histórico, en el primer partido eliminatorio de la primera ronda, ante el mexicano Chivas de Guadalajara. En el segundo juego con Chivas cayó eliminado tras perder 3-0.
"Competir de tú a tú y lograr ese empate histórico contra un grande como Chivas de Guadalajara reafirmó que vamos por el camino correcto", indicó Scheldeur en una entrevista con EFE.
El aporte del haitiano y su cuerpo técnico al equipo está basado, asegura, en "la profesionalidad y la cercanía" con los jugadores.
"Mi relación con ellos se basa en el respeto mutuo; ven en mí el reflejo del trabajo duro y la resiliencia, sabiendo que siempre tienen las puertas abiertas para hablar", señala.
Scheldeur siente que su pasión y dedicación le han permitido aportar positivamente al fútbol dominicano. "Históricamente el jugador haitiano ha sido muy querido y respetado en esta liga por su talento; yo busco ser un ejemplo de que, con entrega, también podemos aportar desde la dirección estratégica".
Para la afición de su club, acostumbrada a los títulos, Scheldeur solo tiene palabras de agradecimiento y entiende sus demandas de triunfos.
"Entiendo su exigencia porque este club nació para ganar, y al haber logrado títulos en todas las categorías, siento que me ven como parte de ese ADN de éxito de la institución", añade.
Scheldeur es uno más de los casi medio millón de migrantes haitianos que viven en República Dominicana, según datos de la Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes del país elaborada en 2017 y recogidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), representando más del 70 % de los trabajadores migrantes en el territorio.
Estos se concentran principalmente en los sectores económicos de agropecuaria (33,8 por ciento), construcción (26,3 por ciento), comercio (16,3 por ciento), y hoteles, bares y restaurantes (5,5 por ciento), un aporte que, según un informe del Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (OBMICA), contribuyen al 7,4 % del producto interno bruto de República Dominicana.
Para llegar a ser técnico del Cibao, Scheldeur recorrió un largo camino que comenzó en las calles de su ciudad en Haití, Mirebalais, ubicada a 55 kilómetros al noreste de la capital, Puerto Príncipe.
"En mi pueblo teníamos campo de fútbol para jugar, pero lo más lindo era jugar en la calle cuando llovía. Yo vivía en una zona donde todo el mundo jugaba descalzo al fútbol en la calle".
Ya de joven, después de un breve paso por Estados Unidos, se trasladó a la República Dominicana, donde tenía amigos y encontró "una segunda casa". Estudió Administración de Empresas en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm) y se formó en la Escuela de Tecnificación de la Fundación Real Madrid.
A pesar de su éxito, Scheldeur es consciente de la dificultad que ha tenido hasta poder alcanzar la élite del fútbol dominicano.
"Yo creo que desde fuera se ve como algo casi imposible. Venir de fuera, de Haití, y tener un puesto tan grande en este país como es mi caso", reflexiona.
"Yo he encontrado un camino en el que estas desigualdades que pueden existir en otro ámbito de la vida, en el fútbol no pasan, porque aquí dentro del vestuario somos iguales", afirma.
Sus padres viven en Haití, aunque tuvieron que marcharse de Mirebalais al ser atacada por bandas criminales; y sus hermanos en Estados Unidos.
Scheldeur lamenta que no ha podido visitar a sus padres en los últimos cuatro años por "el tema de la frontera", aunque habla por teléfono con ellos e "intenta manejarlo".
Al ser preguntado qué le gustaría conseguir como entrenador, responde emocionado: El mayor sueño sería "tener a mi familia conmigo. Eso es lo más importante". EFE
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El haitiano Junior Scheldeur destaca el "trabajo duro y la resiliencia" en el líder Cibao
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